Llegendes història i llocs d´interès

Història de la relació entre el tren i el carbó a Calaf

La presencia de lignito en Calaf era conocida al menos desde el siglo XVIII. De todas formas, su
laboreo no empezó hasta el año 1840 cuando en Igualada, la capital de la comarca, se
instalaron las primeras máquinas de vapor en las fábricas textiles que utilizaron dicho carbón
como combustible. Desde los primeros tiempos de la explotación, el principal destino que han
tenido estos carbones ha sido como combustible en la industria de materiales de construcción,
muy extendida en la comarca de l’Anoia y las otras comarcas limítrofes. El diccionario Madoz
(1850) ya da fe de la existencia de minas de carbón en estos municipios. Se tiene constancia
que en la fabricación de buena parte de la cal hidráulica empleada en las obras del Canal de
Urgel (1853-1861), se recurrió a este carbón; así, esta gran obra civil, promovida por Manuel
Girona i Agrafell, fue el primer vínculo, que habría de continuar varios años más, entre este
poderoso financiero y la cuenca minera de Calaf.
Entre los años 1844 y 1849 se denunciaron un gran número de minas y se establecieron
muchas empresas mineras en la localidad, aunque presumiblemente el carácter de éstas fuera
más especulativo que minero. En estos primeros años existían firmes expectativas de que la
línea de ferrocarril de Barcelona a Zaragoza, que fue impulsada también por la empresa Girona
Hermanos y Compañía, siguiera el trazado de Manresa, por Calaf.
El ferrocarril llegó finalmente a Calaf el 3 de marzo de 1860. Para ilustrar la importancia que
representaba en esos momentos la actividad minera, señalemos que como acto principal del
viaje inaugural, la comitiva de personalidades visitó las minas, realizando un recorrido por el
interior de sus galerías subterráneas.
La explotación regular del distrito se inició a partir de la década de 1860, acometiéndose
labores de gran envergadura. Durante esta primera época, se creía que esta cuenca tenía un
gran potencial minero y que era capaz de suministrar buena parte del combustible que
necesitaba la industria catalana para su desarrollo. Pero al iniciarse las explotaciones fueron
surgiendo numerosas dificultades para su desarrollo. Así, la abundancia en pirita tanto en los
lignitos como en la roca encajante, ocasionaba su combustión espontánea lo que provocaba
incendios en las explotaciones cuando estos materiales quedaban expuestos a la acción
atmosférica. La mala calidad del lignito, debida al alto contenido en azufre, penalizaba el
precio de los lignitos de Calaf, que era aproximadamente la mitad del que se daba a la hulla en
los puntos de consumo. De todas formas, y a pesar de los inconvenientes descritos, las labores
de explotación se fueron desarrollando a buen ritmo. En 1861 la empresa Catalana Carbonífera
ya había perforado más de 7.000 metros de galerías, y contaba con un pozo vertical de 52
metros, mamposteado de ladrillo en toda su extensión con railes para el transporte interior
por medio de caballerías y un malacate en el brocal del pozo. Por otra parte, estaba aprobado
el proyecto de construcción de un ferrocarril de 600 metros de longitud para transportar los
vagones desde la boca del pozo a la estación de Calaf.
En esta época las labores se realizaban por el método de huecos y pilares, dividiendo el
criadero en grandes macizos de 30 m de lado de E a O y de 25 de N a S. La extracción tanto de
estériles como combustible, se verificaba por el pozo maestro con un malacate de cuatro
caballerías. Para el acarreo interior de la mina se contaba con railes y como las galerías de
dirección tenían una suave inclinación, se empleaban dos caballerías en el arrastre del interior
al exterior.
En 1865 las tres empresas principales establecidas: Unión Minera, Catalana Carbonífera y
Central Cabonífera tenían capacidad para producir 1.000 quintales métricos diarios, y
contaban en sus instalaciones con vías interiores y tranways que las comunicaban con la vía
férrea de Zaragoza a Barcelona. En el pozo Terrible se había sustituido el malacate de
extracción por una máquina de vapor de diez caballos y levantado talleres de herrería y
carpintería.

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